La industria audiovisual se encuentra en un momento de transformación profunda donde la sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica. En un sector tradicionalmente asociado al derroche de recursos, las prácticas regenerativas en el diseño de sets cinematográficos emergen como una respuesta innovadora que no solo reduce el impacto ambiental, sino que redefine completamente la forma de concebir, construir y desmontar los espacios escénicos. Esta aproximación va más allá de la mera sostenibilidad para proponer un modelo que restaura, regenera y crea valor tanto ecológico como económico.
El diseño de sets cinematográficos ha sido históricamente uno de los departamentos con mayor generación de residuos dentro de una producción. Desde la construcción de decorados monumentales hasta el uso masivo de materiales de un solo uso, la huella ambiental de este proceso resulta considerable. Sin embargo, un número creciente de profesionales está demostrando que es posible mantener —e incluso elevar— los estándares creativos y de calidad cinematográfica mientras se implementan estrategias de economía circular y regenerativa. Esta evolución responde tanto a la demanda del público como a las nuevas regulaciones europeas y a una conciencia colectiva que exige coherencia entre el mensaje y la práctica.
El modelo tradicional de diseño de sets sigue un patrón lineal: extraer, producir, usar y descartar. Este enfoque genera toneladas de residuos que terminan en vertederos o incineradoras, con un impacto significativo en la emisión de gases de efecto invernadero. Las prácticas regenerativas, por el contrario, se inspiran en los sistemas naturales donde el residuo de un proceso se convierte en nutriente para otro. En el contexto audiovisual, esto implica diseñar sets pensando ya desde el primer boceto en su ciclo de vida completo y en las múltiples vidas que pueden tener sus componentes.
Esta transformación requiere un cambio de mentalidad desde la dirección de arte hasta la producción. Los diseñadores de producción deben pasar de ser meros creadores de ilusiones visuales a convertirse en gestores de recursos circulares. Esto implica una planificación mucho más exhaustiva, pero los beneficios compensan ampliamente el esfuerzo inicial: reducción de costos a medio y largo plazo, mejora de la imagen de la producción y alineación con los valores de las nuevas generaciones de cineastas y audiencias.
El diseño regenerativo se basa en tres pilares fundamentales: reducir, reutilizar y regenerar. Reducir implica minimizar la cantidad de material necesario sin comprometer la visión artística. Reutilizar significa dar prioridad a materiales que ya han tenido una vida anterior o que podrán tenerla posteriormente. Regenerar va un paso más allá, buscando que el proceso de creación del set contribuya positivamente al ecosistema, ya sea mediante el uso de materiales que capturan carbono, el empleo de técnicas que mejoran la calidad del suelo o la creación de piezas que tendrán una segunda vida en otros sectores creativos.
Estos principios deben aplicarse desde la fase de conceptualización. Un diseñador regenerativo se pregunta no solo cómo quedará el set en pantalla, sino qué sucederá con cada elemento una vez termine el rodaje. Esta mentalidad genera decisiones creativas diferentes: elegir paletas de color que permitan reutilizar elementos en múltiples producciones, diseñar estructuras modulares que se puedan reconfigurar fácilmente o seleccionar materiales que envejezcan con belleza en lugar de deteriorarse.
La reducción de residuos comienza con una auditoría exhaustiva de los materiales habitualmente utilizados. Muchos departamentos de arte siguen empleando maderas vírgenes, plásticos de un solo uso y pinturas tóxicas por pura inercia. Las prácticas regenerativas proponen alternativas viables y estéticamente poderosas. Por ejemplo, el uso de madera certificada FSC o, mejor aún, de madera recuperada de demoliciones o de antiguos sets. Las telas pueden provenir de excedentes textiles de la industria de la moda, y las pinturas pueden ser ecológicas o incluso naturales.
Otra estrategia fundamental es el diseño modular. En lugar de construir decorados específicos para cada escena, los diseñadores regenerativos crean sistemas de paneles, estructuras y elementos que pueden reconfigurarse para diferentes necesidades. Esta aproximación no solo reduce drásticamente la generación de residuos, sino que acelera los tiempos de montaje y desmontaje, optimizando los recursos económicos y temporales de la producción.
La innovación material está revolucionando el sector. Hoy existen tableros fabricados con hongos (mycelium), aislantes hechos de cáñamo, pinturas que purifican el aire y textiles técnicos hechos de plásticos recuperados del océano. Estos materiales no solo tienen un impacto ambiental mucho menor, sino que con frecuencia ofrecen propiedades técnicas superiores y texturas únicas que enriquecen el lenguaje visual de la película.
El bambú, el corcho, el lino y diversos biocomposites están ganando terreno frente a materiales tradicionales. Estos recursos renovables crecen rápidamente, capturan carbono durante su crecimiento y, en muchos casos, son biodegradables al final de su vida útil. Su incorporación al diseño de sets no solo reduce la huella de carbono, sino que abre nuevas posibilidades estéticas que conectan el cine con la naturaleza de forma más orgánica.
La verdadera revolución regenerativa ocurre cuando los sets no terminan su vida útil al finalizar el rodaje. Los sistemas de reutilización bien organizados convierten los departamentos de arte en verdaderos centros de recursos para la industria. Esto requiere una catalogación detallada de todos los elementos, su digitalización en bases de datos compartidas y la creación de protocolos de almacenamiento y mantenimiento que preserven su calidad.
Algunas producciones ya están implementando modelos de «biblioteca de sets» donde elementos desmontables se almacenan para su uso posterior. Otros van más allá y establecen alianzas con empresas de escenografía teatral, organizadores de eventos, escuelas de arte o incluso con la industria del mobiliario y la decoración. De esta manera, un set que representaba una lujosa mansión en una película puede convertirse posteriormente en el decorado de una obra de teatro o en el mobiliario de un restaurante sostenible.
Las producciones más avanzadas están incorporando la figura del coordinador o director de sostenibilidad desde las primeras fases de desarrollo. Este profesional trabaja codo con codo con el director de arte, el director de producción y el equipo de localizaciones para garantizar que las decisiones creativas sean compatibles con los objetivos ambientales. Su rol incluye la realización de mediciones de huella de carbono, la búsqueda de proveedores sostenibles y la supervisión de los protocolos de reutilización y reciclaje.
Este enfoque integrado evita el error común de intentar «hacer sostenible» una producción ya planificada. Cuando la sostenibilidad se incorpora desde el guion y la conceptualización visual, las soluciones son más elegantes, eficientes y creativamente estimulantes. El departamento de sostenibilidad no actúa como un censor, sino como un catalizador de innovación.
La implementación exitosa de prácticas regenerativas requiere metodologías específicas. Una de las más efectivas es el «diseño para desmontaje» (Design for Disassembly), que consiste en planificar cómo se desmontará un set con el mismo cuidado con que se diseña su apariencia. Esto implica evitar adhesivos permanentes, utilizar sistemas de unión mecánica y documentar exhaustivamente el proceso de construcción.
Otra metodología clave es el «análisis de ciclo de vida» (ACV) aplicado al diseño de sets. Esta herramienta permite cuantificar el impacto ambiental de cada elección material desde su extracción hasta su disposición final, permitiendo tomar decisiones basadas en datos concretos más allá de las intuiciones o las tendencias verdes superficiales.
Producciones como «The Crown» o diversas películas de Netflix han implementado protocolos de sostenibilidad que incluyen la reutilización sistemática de decorados. En España, series como «El Ministerio del Tiempo» ya demostraron hace años los beneficios económicos y creativos de mantener un almacén de elementos reutilizables de alta calidad.
El caso de RTVE resulta particularmente inspirador. La corporación pública ha implementado el programa Albert (herramienta de medición de huella de carbono desarrollada por BAFTA) y ha logrado reducciones significativas en sus producciones. Su protocolo de sostenibilidad incluye criterios específicos para el departamento de arte que sirven de referencia para toda la industria audiovisual española.
Contrariamente a lo que muchos creen, las prácticas regenerativas no necesariamente encarecen una producción. Si bien pueden requerir una inversión inicial en planificación y formación, generan ahorros sustanciales en múltiples áreas: menor necesidad de compra de materiales nuevos, optimización de tiempos de montaje y desmontaje, reducción de costos de gestión de residuos y acceso a incentivos fiscales y subvenciones verdes cada vez más habituales.
Además, las producciones que adoptan estos criterios mejoran su reputación y atraen tanto a talento joven comprometido con el medio ambiente como a inversores y plataformas de streaming que cada vez valoran más el compromiso real con la sostenibilidad. En un mercado donde la diferenciación resulta clave, una estrategia regenerativa bien comunicada se convierte en una poderosa herramienta de marketing y posicionamiento.
Las prácticas regenerativas en el diseño de sets cinematográficos demuestran que cuidar el planeta y crear cine de calidad no solo son compatibles, sino que se potencian mutuamente. Al reutilizar materiales, diseñar pensando en el futuro de cada elemento y reducir drásticamente los residuos, las producciones audiovisuales pueden contar historias impactantes sin dejar una huella negativa en el medio ambiente. Se trata de una forma más inteligente, responsable y creativa de hacer cine.
Cada elección que hacemos en un set —desde el tipo de madera que utilizamos hasta qué haremos con los decorados cuando termine el rodaje— tiene consecuencias. La buena noticia es que cada vez existen más herramientas, conocimientos y ejemplos reales que nos permiten tomar decisiones que benefician tanto a la calidad artística como al planeta. El cine del futuro no solo entretendrá e inspirará, sino que también regenerará.
Para los profesionales de la producción audiovisual, implementar prácticas regenerativas implica adoptar nuevos protocolos de trabajo que comienzan en la fase de desarrollo. La integración de herramientas como el Carbon Calculator de Albert, el desarrollo de catálogos digitales de materiales reutilizables y la creación de alianzas intersectoriales para dar segunda vida a los elementos escénicos son pasos concretos que ya están dando resultados medibles. La medición rigurosa de la huella de carbono del departamento de arte (que tradicionalmente puede representar entre el 15% y el 30% del impacto total de una producción) se convierte en el primer paso para una reducción sistemática.
La formación específica en ecomanagement audiovisual, como los programas ofrecidos por instituciones como ECAM o los cursos especializados de RTVE Instituto, resulta fundamental para profesionalizar esta transición. Los coordinadores de sostenibilidad deben poseer conocimientos tanto de diseño de producción como de economía circular, análisis de ciclo de vida y normativas ambientales. Solo así podrán traducir los objetivos de sostenibilidad en decisiones concretas de diseño que mantengan —o eleven— los estándares artísticos. El futuro del diseño de producción pasa necesariamente por esta integración profunda entre creatividad, tecnología y responsabilidad ambiental.
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